
Nunca creyó en el azahar, por eso decía que no jugaba ni a la escoba de quince, aunque en realidad lo que no le gustaba era perder y ante la duda no arriesgaba, en fin, pero ese dia aposto su vida , su futuro, y por que no, hasta su felicidad a una sola carta…a el
Camino tres cuadras escuchando a Marcelo que intentaba disimular hablando de moda, de lo ajustados que llevaban los jeans algunas mujeres, de lo que había aumentado el precio de los alfajores triples…cualquier cosa. Buscaba una, al menos una conversación que pudiera conducirlo a lo que en realidad el quería decirle sin que ella se diera cuenta de su objetivo.
Hasta que por fin arriesgo un ¿Qué pasa con Gustavo?
Ella se paro frente a una vidriera haciendo como que le interesaban los precios de las ofertas, frunció el seño, acerco la cara al vidrio, retrocedió medio paso y cuando volvió a avanzar dijo:-nada por? Marcelo suspiro aliviado, ese “por” le permitiría seguir metiendo algún bocadillo mas y así poder llevar a cabo lo que tanto le había encomendado su mejor amigo… Gustavo.
-Hablale, dale, vos sabes que decir en estos casos, viste a mi como me cuesta, yo no sirvo para estas cosas. Yo ya lo tengo decidido, ella es la mujer de mi vida… y no te rias porque es cierto.
Y aunque le costo convencerlo de que, al menos, lo intentara, Marcelo accedió no sin antes aclarar que no mentiría ni agrandaría los hechos; y que lo haría solo una vez y porque se trataba de el.
Compraron dos pizzas de muzzarella de promoción y regresaron caminando despacio, parecía que intentaban que las pizzas se enfriaran antes de llegar.
Marcelo sintió que se le acababa el tiempo, solo le quedaban tres cuadras para llegar a convencerla y pensó que no lo lograría, que le había fallado a su amigo….”encima Claudia no colabora con nada”- peso….. y le dio risa.
¿De que te reís? Lo sorprendió
De mi… estoy haciendo el ridículo no? - Pregunto casi entregado al fracaso
Claudia no contesto, sin embargo se sonrió. Ella tampoco apuraba el paso, estaba esperando, un poco resignada, por que lo que había soñado escuchar toda la vida de boca del “príncipe azul”, sabía que lo escucharía del “bufón del rey”. Pero estaba dispuesta a aceptarlo, porque en el fondo de su corazón habitaba una “Susanita” que no dejaba de torturarla.
Saco las llaves del bolsillo, ya estaban llegando al edificio.
Marcelo se paso la mano por la cabeza y la dejo unos segundos apoyada en la nuca, en un gesto de preocupación, como la del apostador que se jugo el sueldo a la cabeza de un caballo y tiene que regresar a su casa y contar que lo perdió todo….una cosa así
Claudia empujo la pesada puerta de vidrio, se hizo a un lado para dejarlo pasar, soltó una carcajada gigante mientras decía: “avísale que si:…. Acepto.”
1 comentario:
Tu querer y tu estar deseando, al fin,
lo que en mí es de mí tan desigual
me hace quererte bien, quererte mal,
bien a ti, mal a tu querer así
infinitivamente personal
Y queriendo quererte yo sin fin
aprender al quererte, así, el total
del querer que hay y del que no hay en mí.
(eso se traduce como un te quiero mucho)
Nada mas
Muy lindo
Male =]
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