viernes, 28 de marzo de 2008

APENAS HOY

A PENAS HOY


Cuando escucho a alguien contar a cerca de su casa, describirla, proyectarla, renegar de ella, pretender que sea otra.
Cuando alguien habla de su casa nadie sabe de verdad que es lo que esta diciendo.
Puedo hacer como los budistas y decir que una casa son solo las paredes que cobijan el alma de las personas que la habitan, o como los martilleros, los que las califican como “bienes inmuebles”. O como los tanos, para los que el techo es “lo primero”.
Apenas hoy caí en la cuenta de que las casas son solo eso… casas.
Pero quienes circulamos por ellas dejamos nuestra impronta, las marcamos, no solo las usamos para cobijarnos, no tomamos de ellas lo que ellas tienen para ofrecer, hacemos de ellas lo que nosotros queremos, las convertimos en refugio para las tormentas de la vida, y estamos dentro de ellas guarecidos, o las transformamos en prisiones oscuras, o incluso en nuestra propia tumba.
Una casa es solo el lugar en donde transcurrimos, y apenas hoy supe que de eso se trata… de transcurrir de hacer como las abejas que jamás se llevan la miel, que tanto les costo lograr, cuando deciden partir hacia una nueva colmena… solo la dejan y así se alejan para seguir transcurriendo.
Que pena tanto apego!!
Las personas sufrimos el desprendimiento de nuestras casas como si se tratara de la vida misma, no logramos darnos cuenta de lo poco que significan.
Es nada mas que un pedazo de nuestra historia hecho arena y ladrillo, es la salida del sol desde esa misma ventana, es el sonido de la calle, el almacén de a la vuelta, la señora de al lado, la pintura descascarada, el otro baño que haría falta, el sonido del timbre, el césped o las baldosas?.
Es la incertidumbre, el temor, el regreso.
Es el regreso que nunca es al mismo lugar… es el otro camino, es la otra cuadra es ayer siempre ayer.
Es el temor de no poder saber a donde. ¿Será acá? ¿O en la próxima?
Es la incertidumbre que se mezcla con el deseo de que ésta sea la ultima… ¡¡pero si no quiero llegar al final!!!
Pero pronto vendrán otras historias y otras vecinas y otros almacenes.
Y capas de pintura que se descascaran sin parar para ir del cremita al lila y de allí al verde agua.
Y el sol se pondrá en otra ventana, y el timbre será mas chillón y habrá nuevas risas y algunos llantos.
Y me gustara ese cuadro en aquella pared, y nuevamente sabre que solo estoy… trascurriendo por la vida, y en una de esas seré feliz

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